en la vida, en el trabajo, al innovar o al emprender.

En Guatemala usamos la palabra “cabrón” para decir que esa persona es excelente, bien pilas, creativo y sabe hacer muy bien su trabajo. Pero realmente no había entendido ese significado hasta que tuve la oportunidad de estar conviviendo con una cabra. Si una cabra.
Primero déjenme contarles cómo llegó esta cabrita al jardín de nuestra casa. Hace muchos, pero muchos años atrás si uno quería producto mexicano había que solicitar que un alma caritativa que viajara se lo trajeran ya que los supermercados no distribuían y menos existían los almacenes que venden producto de ese país.
Y claro, la cajeta era de los productos que no podíamos dejar de pedir. Eran unos botes de vidrio grandes, tapadera roja, azul o café dependiendo si era envinada, vainilla o mi favorita, la quemada. Y el dibujo de la cara de una cabrita adornaba la etiqueta de enfrente con letras grandes y blancas que se podía leer CORONADO.
Aún hoy recuerdo ese sonido especial de la tapadera metálica desenroscándose del frasco de vidrio y con cuchara en mano para poder introducirla y sentarme frente a la tele para ver las caricaturas de la ardilla de Rocky y Bullwinkle.
Años después, ya en mi adolescencia tuve la oportunidad de acompañar a mis madres (mamá y tía) a conocer Acapulco. Caminando por las calurosas calles vi un almacén y en su vitrina un sinfín de frascos de vidrios llenos de cajeta, de todos los tamaños y claro que entré. Al entrar lo primero que observé en las etiquetas fue otra cabra pero no estaba la marca CORONADO por lo que al preguntar la marca, me dijeron que era artesanal. Yo hice el comentario que creí que era de esa marca por el “chivito” en el empaque, a lo que el vendedor me dijo…es que la cajeta es producida de leche de cabra.
Ahí es dónde aprendí la diferencia en sabor, textura y origen entre el dulce de leche, que es producido con leche de vaca y la cajeta que es con leche de cabra. Y que curioso el destino, este año nos dio la oportunidad de poder adquirir una cabra con su chivito y la llevamos a la casa y es aquí, como les comentaba, que logré entender bien el significado al utilizar la palabra “cabrón” como adjetivo hacia una persona.
Primero, las cabras son animales que buscan siempre ir hacia arriba, estar en la cima. No importa si el camino es fácil, empedrado, enlodado o que tan empinado está, buscan la forma siempre de llegar.
Durante este trayecto van probando todas las hojas, ramas y flores, no todas les gustan, pero siempre prueban no dejan un arbusto sin morder. Y lo más importante, si durante su camino a la cima tienen algún problema o están en peligro no dudan en llamar para pedir ayuda.
Si eres emprendedor se cabrón, busca siempre llegar a tu meta, no importa que tan difícil puede ser el camino. No creas que lo que sabes es lo correcto, prueba siempre cosas nuevas, unas servirán y otras no, pero no dejes de probar. Y para finalizar siempre pide ayuda, no estás solo, aunque a veces lo parezca siempre habrán personas o empresas dispuestas a dar una mano si la solicitas.
Por si se preguntaban como se llama nuestra cabra, su nombre es CAJETA para que siempre me recuerde que después de pasar muchos años de comiendo cajeta fue en ese viaje dónde aprendí que el dulce de leche viene de la leche de vaca y la cajeta de la leche de…
